lunes, 27 de abril de 2009



Burgos cuenta con más de 500 monumentos románicos o restos catalogados, lo que supone una de las mayores colecciones de arte medieval de toda Europa.

Burgos es, para los expertos en arte medieval, una de las provincias españolas más importantes desde el punto de vista tanto arquitectónico como escultórico. Constituye, junto a Segovia, Soria y Palencia, el gran núcleo románico de Castilla y León.
Burgos, cabeza de Castilla, es un territorio repoblado desde el siglo IX y que alcanza pleno protagonismo a partir de Fernán González (comienzos del siglo X), célebre conde de Castilla y natural de Lara. A lo largo de este siglo X se construyen en ciertos territorios burgaleses numerosos templos prerrománicos (de influencia visigótica y mozárabe). Muchas de estas iglesias sucumbieron por el empuje del románico y el gótico en siglos siguientes, pero quedan los suficientes vestigios para atestiguar la tradición constructiva de estas tierras.
El románico burgalés es rico y variado. Muchas de estas iglesias del románico de Burgos conservan espléndidas portadas, bellas galerías porticadas o altas torres con ventanales. La escultura que presenciaremos es plena de imaginación y fantasía, aunque de muy distintos niveles de calidad.
No hay que olvidar la excelente colección de pilas bautismales. Su escultura puede ser ruda o delicada, pero en cualquier caso cautivará al visitante.
Por su parte, el románico mudéjar leonés que se extiende hacia el sur por las provincias de Zamora, Valladolid, Salamanca, Segovia y Ávila no alcanza la provincia de Burgos

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